Filosofía de Finlandia

La ECEC de Finlandia está basado en un enfoque integrado del cuidado, la educación y la enseñanza, el llamado modelo «educare». Críticamente, los maestros deben apoyar el desarrollo del juego de los niños con un enfoque sistemático y orientado a los objetivos ya sea guiándolo desde el exterior o participando en este.

En Finlandia, los maestros utilizan un enfoque de aprendizaje guiado que toma en cuenta los intereses y las habilidades individuales de los niños, guiándolos durante el juego a través de metas a lo largo de las materias.

Las actividades pedagógicas de alta calidad fortalecen las competencias transversales de los niños (como los seis ámbitos curriculares básicos integrados de Kipinä). El desarrollo de competencias transversales se ve afectado por muchos factores: los enfoques utilizados; la forma en que se utilizan los entornos de aprendizaje (como las aulas de Kipinä / imaginario / sala de lectura / estructuras externas / tecnología / recursos / juguetes) y cómo se apoya el aprendizaje y el bienestar de los niños. Los objetivos de competencia transversal se tienen en cuenta al desarrollar la cultura operativa y los entornos de aprendizaje y estos están integrados en los resultados de aprendizaje de Kipinä.

En Finlandia, la formación está basada en la concepción del aprendizaje definida en el currículo central nacional para la educación y el cuidado de la primera infancia.

Filosofía de Finlandia Kipinä

El objetivo de la formación es promover el aprendizaje de los niños y ayudar a los niños a entenderse a sí mismos, a otras personas y al mundo que les rodea. En la educación y el cuidado de la primera infancia, se anima y motiva a los niños a aprender cosas nuevas, y también se les guía para que utilicen diferentes formas de aprender.

La formación apoya y usa la curiosidad natural de los niños y el deseo de experimentar. Tiene en cuenta el desarrollo de habilidades, intereses y aptitudes de los niños, así como sus necesidades de apoyo individual. Además, la formación se basa en los objetivos establecidos para entornos de aprendizaje, competencias transversales y actividad pedagógica.

Los maestros tienen el deber de asegurar las condiciones previas para jugar, supervisar el juego de una manera adecuada y garantizar que cada niño tenga la oportunidad de participar en los juegos juntos según sus habilidades y capacidades.

Críticamente, los maestros deben apoyar el desarrollo del juego de los niños con un enfoque sistemático y orientado a los objetivos, ya sea guiándolo desde el exterior o participando en él.

Los maestros deben observar y documentar el juego de los niños. La observación del juego mejora la comprensión del maestro de los pensamientos e intereses de los niños, así como de sus emociones y experiencias. Estas observaciones se utilizan para planificar y guiar el juego y otras actividades.

Los maestros deben usar su competencia profesional (así como la sensibilidad de género) para detectar las iniciativas de los niños para jugar y responder a ellas de manera adecuada.